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Historia

SANTA MARÍA MICAELA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO


Virgen, fundadora, entregada hasta la muerte al amor divino.
15 de junio. Santa María Micaela, Fundadora.

Nació en Madrid en 1809 y allí, al visitar el Hospital de San Juan de Dios, nació su vocación de consagrarse a la educación de la juventud inadaptada socialmente. El amor a Cristo en la eucaristía fue el alma de su obra. Fundó el Instituto de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad. Murió en Valencia, al atender a los enfermos de cólera, el 24 de agosto de 1865. Fue canonizada en 1934. Micaela significa: Dios es mi fuerza.

Esta mujer heroica que nació en Madrid España en 1809, tuvo que pasar por situaciones verdaderamente amargas, antes de llegar a la santidad. Era todavía muy joven cuando murió su madre. Su padre murió también inesperadamente. Su hermano Luis pereció en un accidente al caerse de un caballo, y su hermanita Engracia fue llevada imprudentemente por una niñera a ver la escena del ahorcamiento de un criminal y la jovencita al ver esta escena se enloqueció. Le quedaba una hermana, Manuela, pero esta tuvo que salir al destierro porque los enemigos políticos de su esposo se apoderaron del gobierno.

Recibió una educación muy seria. Empieza un noviazgo, y después de tres años de amistad muy armoniosa, éste de un momento a otro se aleja, porque sus familiares se lo han ordenado así. Entonces las lenguas maledicientes se dedican a hablar mal de Micaela. Ella en su autobiografía añade: "En vez de hablar de esto con mis amistades, lo que hacíamos era llevar cuenta de los rezos que hacíamos, y ver quién había rezado más".

Su hermano fue nombrado embajador en París, y después en Bruselas (Micaela era de familia de alta clase social española). Ella tuvo que acompañarlo y entonces empezó una vida muy especial: madrugar muchísimo para alcanzar a hacer sus prácticas de piedad, ir a la Santa Misa, comulgar y aprovechar la mañana para hacer sus obras de caridad. De mediodía en adelante asistir a banquetes diplomáticos, bailes, funciones de teatro, salir de paseo a caballo, rodeada de gente de la aristocracia y mostrarse siempre alegre y sonriente a pesar de los dolores continuos de estómago a causa de una especie de cáncer que parecía devorarle el vientre.

Ante tantísimos peligros para su virtud, lo que conservaba en gracia de Dios a la joven y elegante Micaela era su comunión diaria, las mortificaciones que hacía y el haber encontrado un santo director espiritual, el Padre Carasa. Una de sus mortificaciones consistía en que cuando iba a funciones de teatro (donde la gente se presenta muy deshonestamente vestida) ella se colocaba unos anteojos que por más que esforzara la vista no le dejaban ver lo que pasaba en el escenario.

Mientras por las tardes y noches tenía que estar en las labores mundanas de la diplomacia, por las mañanas estaba visitando pobres, enfermos e iglesias muy necesitadas y dejando en todas partes copiosas limosnas (su familia era muy adinerada). Nadie podía imaginar al verla tan elegante en las fiestas sociales, que esa mañana la había pasado visitando casuchas y ayudando a gentes abandonadas.

Al volver a España la invitaron en Burdeos a una reunión en la casa del Cónsul. Allí la esperaba el Sr. Arzobispo para pedirle que hiciera de mediadora frente a unas monjitas que engañadas por un jansenista (los jansenistas son herejes que dicen que quien no es santo no puede recibir ningún sacramento) se habían rebelado contra el arzobispo. Micaela, aprovechando su admirable simpatía que le hacía ganarse a las gentes, se fue al convento y obtuvo que las religiosas hicieran unos días de Ejercicios Espirituales, y al final de esos Retiros, las monjitas, presididas por nuestra santa, hicieron la paz con el Sr. Arzobispo.

El Padre Carasa le recomendó que al volver a Madrid se entrevistara con una dama muy santa llamada María Ignacia Rico. Así lo hizo y entonces aquella caritativa mujer la llevó al hospital San Juan de Dios, donde estaban las mujeres de mala vida que caían enfermas. La santa afirma que "allí sufren el olfato, la vista, el tacto, los oídos" y que "todos los sentimientos tienen allí ocasión para padecer". Micaela ni siquiera sabía que existía esa clase de mujeres y nunca se había imaginado que los hombres dieran un trato tan injusto y cruel a esas pobres criaturas.

Aquel espectáculo del hospital fue para Micaela como una revelación del cielo. Y cuando supo no sólo la situación horrorosa de esas pobres muchachas enfermas en el hospital, sino la espantosa vida que les esperaba cuando salieran de allí, pensó que era absolutamente necesario hacer algo concreto para ayudarlas. Y con su amiga María Ignacia consiguieron una casita para llevar allí las muchachas en peligro para preservarlas, y a las que ya habían sido víctimas, para redimirlas y salvarlas.

Y sucedió entonces que alrededor de Micaela hubo una verdadera tormenta de incomprensiones y abandonos aun de sus mejores amistades. Ahora se cumplía la antigua frase de San Ignacio: "El mundo no tiene oídos para poder escuchar tan grande estruendo". ¿A quién se le iba a ocurrir que una mujer de la más alta clase social, emparentada con las familias más ricas y famosas de la capital, se fuera a dedicar a cuidar prostitutas o mujeres de mala vida? Todas sus antiguas amistades se negaron a ayudarle, y ya ni la reconocían como amiga.

Y luego sucedió lo que ninguno había esperado: Micaela dejó su casa elegante en un barrio rico y se fue a vivir con unas pobres mujeres de mala vida en una casucha miserable, para poder transformarlas en personas honradas y santas.

Al Sr. Arzobispo le llevan cuentos y calumnias y entonces él envía a un sacerdote para que saque de la Casa de Micaela el Santísimo Sacramento. Cuando el sacerdote llega, la santa se dedica a orar por él, y éste, después de rezar unos minutos de rodillas, cambia de parecer y se va sin llevarse el Santísimo Sacramento.

Le llega un director espiritual demasiado rígido que el prohibe hacer caso a los mensajes interiores que Dios le da. Una voz le dice: "Micaela, se va a incendiar la sacristía", pero ella no puede hacer caso a esto, y tiene que dejar que suceda. Otra voz le dice: "Le echaron veneno a la comida", pero como el director le prohibió hacer caso a esas voces empieza a comer. Sólo que al sentir el sabor tan desagradable de aquel alimento, se dice: "Aunque fuera sin voces, yo no me comería esto por lo asqueroso", y se detiene. Pero alcanza a enfermarse bastante. Afortunadamente, en vez de ese equivocado director le llega un santo de primera clase, a dirigirla, es San Antonio María Claret, y bajo su dirección sí puede progresar grandemente en santidad.

Son las diez de la mañana y no hay con qué hacer desayuno para tantas jóvenes. Llega un misionero de Filipinas y la santa le cuenta su terrible situación. El misionero le entrega una moneda de oro que le han regalado. Corren a comprar alimentos, y las muchachas exclaman: - ¡La superiora nos estaba haciendo una broma diciendo que no había comida! ¡Miren qué abundante comida nos tenía por ahí guardada!.

Cuenta Micaela en su autobiografía: "N.N. es una muchacha que me ha hecho muchos robos y me ha inventado cuentos horrendos. Pero yo la sigo tratando con gran cariño, como si fuera mi mejor amiga". Más adelante añade: "Las gentes me viven inventando mil cosas malas que nunca he hecho y ni siquiera he pensado… pero bendito sea Dios que de lo malo que sí he hecho no saben nada!".

Un día va a una casa de citas a rescatar a una muchacha a la cual tiene allá obligada. La insultan, le lanzan piedras, le dicen todas las vulgaridades que nunca había escuchado, pero ella sigue sonriendo como si estuviera recibiendo honores, sale por entre esa multitud infernal, llevándose a la muchacha y salvándola para siempre.

La reina de España que la aprecia mucho la invita al palacio para pedirle unos consejos. Entonces Micaela que en otros tiempos era una de las mujeres más elegantemente vestidas de la capital, se va allá con vestidos viejos y desteñidos. Las damas de la corte se burlan de ella y ni siquiera le contestan el saludo, pero ella sale de aquel palacio muy contenta, porque pudo practicar la virtud de la humildad.

Una mujer mala le inventa tremendas calumnias. El obispo llama a nuestra santa y le lanza el regaño más espantoso. El Padre Director Espiritual, P. Carasa, le niega hasta el saludo. Micaela no se defiende. Ella recuerda lo que decía San Francisco de Sales: "Dios sabe qué tanta cantidad de buena fama necesito, y El me concederá la suficiente buena fama para que pueda seguir trabajando por las almas". Después saben que todo lo que habían dicho eran calumnias, y le piden excusas. Ella mientras tanto no había perdido la alegría ni la paz.

El 6 de enero de 1859, con siete compañeras funda la Comunidad de Hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, dedicadas a adorar a Cristo Jesús en la Eucaristía y a trabajar por preservar a las muchachas en peligro, y a redimir a las pobres que ya cayeron en los vicios y en la impureza.

Su comunidad se extendió por Barcelona, Valencia y Burgos y ahora tiene 1,750 religiosas en el mundo en 178 casas.Ella escribiendo a sus religiosas les decía: "Difícil encontrar otra fundadora de comunidad que haya sido más acusada, más calumniada y más regañada que yo. Mis acciones las juzgan de la peor manera posible". Pero también podía repetir las palabras de San Pablo: "Poco me interesa lo que las gentes están diciendo de mí. Mi juez es Dios".

En sus casas mandaba colocar esta bella frase, un mensaje de Dios a sus religiosas para que no se desanimaran en la pobreza y en las dificultades: "MI PROVIDENCIA Y TU FE, MANTENDRAN LA CASA EN PIE".

La Madre Micaela había estado socorriendo a los enfermos en la peste de tifo negro en los años 1834, 1855 y 1856, y había logrado no contagiarse. Pero en el año 1856 al saber que en Valencia había estallado la terrible peste del tifo, se fue allí a socorrer a los apestados. Y se contagió de la mortal enfermedad.

Al padre confesor le dijo: "Padre, esta es mi última enfermedad". Y en verdad que fue la última y la más dolorosa. Calambres casi continuos. Dolores agudísimos. El médico declaró: "Nunca había visto a una persona sufrir tanto y con tan grande paciencia y heroísmo".

El 24 de agosto de 1856, a las 12, abrió los ojos, los elevó hacia el cielo y murió. La enterraron sin ninguna solemnidad en una fosa ordinaria en el cementerio.

Pero Dios la glorificó haciendo milagros por su intercesión y hoy sus religiosas siguen salvando del pecado y de la perdición a miles de jóvenes en todo el mundo.

LA TRANSFORMACIÓN EN EL ESPIRITU SANTO

De los escritos de santa María Micaela.El día de Pentecostés sentí una luz interior y comprendí que era Dios tan grande, tan poderoso, tan bueno, tan amante, tan misericordioso, que resolví no servir más que a un Señor que todo lo reúne para llenar mi corazón. Yo no puedo querer más que lo que quieras de mí, Dios mío, para tu mayor gloria.

No deseo nada, ni me siento apegada más que a Jesús sacramentado. Pensar que el Señor se quedó con nosotros me infunde un deseo de no separarme de él en la vida, si ser pudiera, y que todos le viesen y amen. Seamos locos de amor divino, y no hay qué temer.

Yo no sé que haya en el mundo mayor dicha que servir a Dios y ser su esclava, pero servirle amando las cruces como él hizo, y lo demás es nada, llevado por su amor.

Dichosos nuestros pecados, que dan a un Dios motivo para que ejerza tanta virtud, como resalta en Dios con el pecador. Éste es tanto más desgraciado cuanto no conoce el valor tan grande de esta alma suya por la que el Señor derramó toda su sangre. ¿Y dudaremos nosotros arrostrar todos los trabajos del mundo por imitar en esto a Jesucristo? ¿Y se nos hará penoso y cuesta arriba dar la vida, crédito, fortuna y cuanto poseemos sobre la tierra, por salvar una que tanto le costó al Señor, toda su sangre sacratísima y divina?

Yo sé que ni el viaje, ni el frío, ni el mal camino, lluvias, jaquecas, gastos, todo, me parece nada si se salva una, sí, una. Por un pecado que lleguemos a evitar, somos felices y le amaremos en pago.

Beatificación

Las 23 religiosas Adoratrices mártires del siglo XX en España

Desde la primavera de 1936, ante la virulencia que iba   tomando la persecución religiosa iniciada en 1931, Madre Diosdada, Superiora General de las RR. Adoratrices, buscaba afanada la manera de proteger a las religiosas de los peligros a que podían verse expuestas. Encontró diversos pisos en los que se fueron acomodando las hermanas de la Casa Generalicia, y las que acudían de diversas ciudades, donde corrían el mismo riesgo. El 28 de julio de 1936 la sede de la Casa Generalicia fue incautado por el Gobierno para destinarlo a hospital de sangre. En ese contexto, un grupo de hasta 23 hermanas, se instaló en el piso alquilado en la calle Costanilla de los Ángeles nº 15: Allí siguieron viviendo su vida religiosa desde los primeros días de septiembre hasta el 9 de noviembre de 1936.Madre Manuela Arriola, secretaria general, asumió la responsabilidad del grupo de Hermanas, compartiendo con ellas vida y destino. Las Hermanas encontraron la manera de tener siempre con ellas la presencia Eucarística, gracias a diferentes personas, y con gran cautela Así pudieron continuar manteniendo los turnos de adoración al Santísimo Sacramento y recibir la comunión, incluso en los momentos previos a su fusilamiento. Juntas siguieron la vida comunitaria, envueltas en espíritu eucarístico y en caridad fraterna. Eran bien conscientes del peligro que corrían en cada momento, ya que eran frecuentes los registros. Madre Manuela, después de éstos, aprovechaba para animarlas con palabras de aliento y aún con bromas. En sus conversaciones no se ocultaba la posibilidad de llegar al martirio. Todas se estimulaban para sufrir, por la fe y por amor a Cristo, todo lo que Él permitiera, para ello contaban con su gracia.El día 9 de noviembre de 1936, a media tarde comenzó un terrible bombardeo cerca de la casa. Según costumbre, bajaron al entresuelo donde las acogía su dueña. Un grupo de milicianos irrumpió en el portal gritando: “¡Las monjas!, ¿dónde están las monjas?”. Y a empujones las metieron en un camión. Todo se desarrolló en pocas horas. Fueron arrestadas y llevadas a la checa de la próxima calle Fomento y en la madrugada del día 10, fueron fusiladas las veintitrés hermanas, junto a las tapias del cementerio de la Almudena, en el límite entre Madrid y Vicálvaro.Una testigo afirma: “todas se fueron poniendo de rodillas delante de Madre Manuela y ésta les repartía una cosa que supongo que era la sagrada comunión”. De hecho, posteriormente encontraron vacía la “cajita de reloj”. También es significativo el testimonio del chófer que conducía el camión que llevó a las Hermanas al lugar del martirio. Lo contaba su esposa: “Ayer llegó mi marido muy impresionado y yo le pregunté qué le pasaba, a lo que me contestó: Vengo impresionadísimo de lo que he visto hoy. Hemos llevado a fusilar mujeres y las he visto morir a todas, y la mayoría eran jóvenes, con la sonrisa en los labios y bendiciendo a Dios. ¡Qué mujeres! ¡Eran monjas Adoratrices!”

 

 

HISTORIA DE LA CONGREGACIÓN


Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad

La congregación de las Adoratrices Esclavas Del Santísimo Sacramento y de la Caridad  constituye un instituto femenino católico de vida consagrada. Las religiosas de esta congregación añaden a su nombre la sigla A.A.S.C.

La congregación nació en Madrid (España). Su primer núcleo se encuentra en el colegio fundado por María Micaela del Santísimo Sacramento el 21 de abril de 1845, como consecuencia de la necesidad y desamparo en que se encontraban las jóvenes caídas en la prostitución y que la fundadora pudo conocer en sus visitas a las enfermas del hospital de San Juan de Dios. El desarrollo de este primer colegio cristalizó en la fundación del Instituto al unirse a la fundadora, el 3 de febrero de 1856, las primeras compañeras con intención de consagrarse a la vida religiosa.

La congregación está gobernada por una superiora general nombrada para 10 años, reelegible, asistida por una vicesuperiora general y otras tres consultoras, a las que debe reunir cada mes. Estas elecciones las debe hacer un Capítulo General, convocado cada cinco años. Se emiten los votos simples de pobreza, castidad y obediencia, primero temporales durante cinco años y luego perpetuos.

La espiritualidad del Instituto, centrada en la Eucaristía, está expresada por la fundadora con el concepto de esclavitud: hacia Dios, en una actitud de adoración y reparación al amor; hacia el prójimo, en una actitud de servicio a las almas más necesitadas, para las que quiere una gran caridad con los rasgos característicos de suavidad, dulzura y amabilidad. Estas son condiciones necesarias para el éxito pedagógico en la educación de jóvenes difíciles. El amor debe llenar a la religiosa adoratriz de un «celo santo de la gloria de Dios y salvación de las almas, y estas dos virtudes y la devoción cordialísima al Santísimo Sacramento serán como la divisa principal de esta santa Asociación» .

El 4 de marzo de 1934 el papa Pío XI canonizó a la fundadora con el nombre María Micaela del Santísimo Sacramento. En 1944 se dividió el gobierno de la congregación en provincias.

El fin específico de la congregación es doble:

1) la adoración continua del Santísimo Sacramento.

2) educar a las jóvenes inadaptadas por medio de la formación religiosa, moral y social y la capacitación profesional en colegios con régimen de hogar.

Secundariamente, la fundadora dejó establecido que puedan abrirse escuelas para niñas pobres y que las señoras pudieran hacer Ejercicios espirituales en las casas de la congregación.

Hoy se ha ampliado el campo de apostolado a otras obras afines a su fin específico: residencias, comedores y dormitorios, enseñanzas y talleres profesionales.

Entre las primeras colaboradoras, se distinguió Ana López Ballesteros (Hermana Caridad), fallecida en 1863 en loor de santidad. Hoy la congregación está extendida por Europa, Asia, África y América con 91 casas, de ellas 40 en España y 32 en Iberoamérica.

El Instituto tuvo que sufrir la persecución en España durante la Guerra Civil, debiendo abandonar varias de sus casas y siendo asesinadas 27 religiosas. Entre las superioras generales de mayor relieve, hay que citar a María Tudó del Espíritu Santo (1874-88), Guadalupe Gil de Jesús (1908-22) y Diosdada Andía del Corazón de Jesús (1923-48). La congregación, se componía, a finales de 2006 con 161 casas y 1418 religiosas. Está gobernada por una superiora general, asistida por cuatro consultoras, elegidas todas por el Capítulo General; las superioras provinciales y locales son nombradas por la superiora general y su Consejo.

Desde el año 1845 en    ESPAÑA

Las Adoratrices en España, actualmente están estructuradas en 4 provincias canónicas: Andalucía, Aragón, Castilla y Centro.

  • Andalucía : Esta provincia está formada por 150 hermanas y 15 casas; 13 distribuidas en cuatro autonomías de España: Andalucía - Canarias - Ceuta - Murcia y dos en Marruecos. La Congregación está en Andalucía desde 1879.
  • Aragón : De las 12 casas que en España tienen la provincia de Aragón, tres fueron fundadas por Santa María Micaela: Madrid, Zaragoza y Barcelona. Actualmente cuenta con 154 hermanas viviendo en 14 casas de las cuales dos están en Francia y el resto en las autonomías de Cataluña, País Vasco, Navarra, Rioja, Baleares, Aragón y Madrid.
  • Castilla : Esta Provincia nace en 1945 con el nombre de Provincia de Sagrado Corazón. En el Capitulo General de 1981 quedó titulada Provincia de Castilla. En la actualidad cuenta con 145 hermanas en 11 casas, presentes en Valladolid, Ávila, Burgos, Cabezón del Pisuerga, Gijón, Miranda de Ebro, Orense, Oviedo, Salamanca y Santander.

·    Centro: Comienza su andadura en 1981 a partir del XXIV Capítulo General. Estaba compuesta por 14 casas: 11 en España, 2 en Inglaterra y una en Francia, con un total de 312 hermanasque a través de su vida de adoración-liberación, fueron respondiendo. En la actualidad la provincia está formada por 14 comunidades en España y 1 en Inglaterra con un total de 154 hermanas.

Sacramento y de la Caridad 

La congregación de las Adoratrices Esclavas Del Santísimo Sacramento y de la Caridad  constituye un instituto femenino católico de vida consagrada. Las religiosas de esta congregación añaden a su nombre la sigla A.A.S.C.

La congregación nació en Madrid (España). Su primer núcleo se encuentra en el colegio fundado por María Micaela del Santísimo Sacramento el 21 de abril de 1845, como consecuencia de la necesidad y desamparo en que se encontraban las jóvenes caídas en la prostitución y que la fundadora pudo conocer en sus visitas a las enfermas del hospital de San Juan de Dios. El desarrollo de este primer colegio cristalizó en la fundación del Instituto al unirse a la fundadora, el 3 de febrero de 1856, las primeras compañeras con intención de consagrarse a la vida religiosa.

La congregación está gobernada por una superiora general nombrada para 10 años, reelegible, asistida por una vicesuperiora general y otras tres consultoras, a las que debe reunir cada mes. Estas elecciones las debe hacer un Capítulo General, convocado cada cinco años. Se emiten los votos simples de pobreza, castidad y obediencia, primero temporales durante cinco años y luego perpetuos.

La espiritualidad del Instituto, centrada en la Eucaristía, está expresada por la fundadora con el concepto de esclavitud: hacia Dios, en una actitud de adoración y reparación al amor; hacia el prójimo, en una actitud de servicio a las almas más necesitadas, para las que quiere una gran caridad con los rasgos característicos de suavidad, dulzura y amabilidad. Estas son condiciones necesarias para el éxito pedagógico en la educación de jóvenes difíciles. El amor debe llenar a la religiosa adoratriz de un «celo santo de la gloria de Dios y salvación de las almas, y estas dos virtudes y la devoción cordialísima al Santísimo Sacramento serán como la divisa principal de esta santa Asociación» .

El 4 de marzo de 1934 el papa Pío XI canonizó a la fundadora con el nombre María Micaela del Santísimo Sacramento. En 1944 se dividió el gobierno de la congregación en provincias.

El fin específico de la congregación es doble:

1) la adoración continua del Santísimo Sacramento.

2) educar a las jóvenes inadaptadas por medio de la formación religiosa, moral y social y la capacitación profesional en colegios con régimen de hogar.

Secundariamente, la fundadora dejó establecido que puedan abrirse escuelas para niñas pobres y que las señoras pudieran hacer Ejercicios espirituales en las casas de la congregación.

Hoy se ha ampliado el campo de apostolado a otras obras afines a su fin específico: residencias, comedores y dormitorios, enseñanzas y talleres profesionales.

Entre las primeras colaboradoras, se distinguió Ana López Ballesteros (Hermana Caridad), fallecida en 1863 en loor de santidad. Hoy la congregación está extendida por Europa, Asia, África y América con 91 casas, de ellas 40 en España y 32 en Iberoamérica.

El Instituto tuvo que sufrir la persecución en España durante la Guerra Civil, debiendo abandonar varias de sus casas y siendo asesinadas 27 religiosas. Entre las superioras generales de mayor relieve, hay que citar a María Tudó del Espíritu Santo (1874-88), Guadalupe Gil de Jesús (1908-22) y Diosdada Andía del Corazón de Jesús (1923-48). La congregación, se componía, a finales de 2006 con 161 casas y 1418 religiosas. Está gobernada por una superiora general, asistida por cuatro consultoras, elegidas todas por el Capítulo General; las superioras provinciales y locales son nombradas por la superiora general y su Consejo.

 Desde el año 1845 en ESPAÑA

Las Adoratrices en España, actualmente están estructuradas en 4 provincias canónicas: Andalucía, Aragón, Castilla y Centro.  

  • Andalucía Esta provincia está formada por 150 hermanas y 15 casas
  • Aragón : 154 hermanas viviendo en 14 casas de las cuales dos están en Francia y el resto en las autonomías de Cataluña, País Vasco, Navarra, Rioja, Baleares, Aragón y Madrid.
  • · Castilla :145 hermanas en 11 casas

· Centro: Comienza su andadura en 1981 a partir del XXIV Capítulo General. Estaba compuesta por 14 casas: 11 en España, 2 en Inglaterra y una en Francia, con un total de 312 hermanas que a través de su vida de adoración-liberación, fueron respondiendo. En la actualidad la provincia está formada por 14 comunidades en España y 1 en Inglaterra con un total de 154 hermanas.